La certificación de productos en México garantiza que los bienes cumplan con las Normas Oficiales Mexicanas (NOM), asegurando su calidad, seguridad y cumplimiento normativo. Es obligatoria para comercializar legalmente en el país y protege tanto a empresas como a consumidores.
La calidad y seguridad de los productos que llegan al mercado mexicano son una prioridad tanto para las autoridades como para los consumidores. Para garantizar estos aspectos, se establecen procesos de certificación de productos que evalúan si los bienes cumplen con ciertos estándares técnicos y reglamentación.
¿Qué son las Normas Oficiales Mexicanas (NOM)?
Las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) son regulaciones técnicas emitidas por dependencias del gobierno federal que establecen los requisitos que deben cumplir los productos, procesos, instalaciones y servicios para garantizar la seguridad, salud, medio ambiente y calidad en el país.
Estas normas tienen carácter obligatorio y abarcan desde requisitos de etiquetado hasta parámetros de desempeño y seguridad. Están diseñadas para proteger al consumidor, evitar prácticas engañosas y promover la competencia leal entre proveedores.
Cada NOM está relacionada con un sector específico, como:
- Productos electrónicos y electrodomésticos;
- Alimentos y bebidas;
- Medicamentos y productos de cuidado personal;
- Juguetes, textiles y calzado
Cumplir con una NOM generalmente implica pasar por un proceso de verificación y certificación realizado por organismos acreditados.
Proceso de certificación de productos
El proceso de certificación de productos en México sigue un conjunto de etapas diseñadas para evaluar la conformidad de un producto con la NOM aplicable.
Aunque puedan variar de acuerdo con cada NOM, existen algunas fases comunes a cualquier proceso:
- Identificación de la NOM aplicable: se determina cuál norma regula el producto según su categoría y uso;
- Ensayo de productos: el producto es enviado a un laboratorio acreditado para someterlo a pruebas que validen su cumplimiento con los estándares técnicos;
- Evaluación documental: se revisan manuales, etiquetas, certificados previos y demás documentación técnica;
- Verificación de instalaciones (cuando aplicable): inspecciones en sitio para evaluar el sistema de producción;
- Homologación y emisión del certificado: si el producto cumple con todos los requisitos, se emite el certificado de cumplimiento NOM;
- Seguimiento y renovación: algunas certificaciones deben renovarse periódicamente y pueden incluir auditorías posteriores.
Impacto de la certificación en la seguridad del consumidor
La certificación no solo beneficia a las empresas, sino que es fundamental para proteger al consumidor mexicano. Un producto certificado:
- Cumple con un estándar de calidad probado y validado;
- Reduce riesgos de accidentes, fallas o daños a la salud;
- Asegura que la información de etiquetado sea veraz y clara;
- Protege a niños, adultos mayores y poblaciones vulnerables de productos inseguros.
Y más: en sectores como alimentos, productos eléctricos o medicamentos, la certificación es un mecanismo vital para la salud pública y la confianza del consumidor.
Desafíos en el cumplimiento normativo
A pesar de los beneficios, cumplir con las NOM y lograr la certificación puede representar retos, especialmente para pequeñas y medianas empresas, debido a aspecto como:
- Falta de información sobre qué NOM aplica a su producto;
- Costos iniciales de pruebas, auditorías y gestión documental;
- Complejidad técnica de algunos requisitos;
- Procesos administrativos largos o burocráticos.
Para superarlos, es clave capacitarse, contar con asesoría especializada y, sobre todo, apoyarse en herramientas digitales que faciliten la gestión del cumplimiento normativo.
En México, la mayoría de los productos comercializados deben cumplir con las Normas Oficiales Mexicanas (NOMs). Sin embargo, existen excepciones específicas, generalmente basadas en la fracción arancelaria, el uso final del producto (como insumos industriales) o tratados internacionales.
Según la normativa aduanera y de la Secretaría de Economía, los productos que generalmente no requieren certificación obligatoria (o que pueden exentar el cumplimiento de NOMs de seguridad/etiquetado) son:
- Refacciones y repuestos: Productos destinados a la reparación o mantenimiento de maquinaria, siempre que no se comercialicen al consumidor final como un producto nuevo.
- Productos para uso propio o de producción: Mercancías que importan empresas para su propio uso, o para ser incorporadas en sus procesos productivos (materias primas) y no para su venta directa.
- Muestras y muestras anatómicas: Productos importados sin fines comerciales, destinados a pruebas de laboratorio, demostraciones o exhibiciones.
- Libros, revistas y periódicos: Generalmente exentos de las normas de etiquetado comercial (NOM-050).
- Productos a granel: Alimentos o mercancías que no están preenvasados para el consumidor final, los cuales pueden no requerir el etiquetado de la NOM-051.
- Artículos usados: Ropa, calzado y otros artículos usados (que no formen parte del equipaje personal) pueden tener regulaciones distintas, aunque a menudo están prohibidos o restringidos.
- Importaciones de bajo valor (Mensajería): Productos importados por mensajería que no excedan cierto valor monetario (generalmente menos de $2,500 USD o el equivalente), sujeto a reglas específicas de la fracción arancelaria.
- Equipaje de pasajeros: Mercancías que entran como parte del equipaje personal de viajeros.
Consideraciones Importantes:
- Regla 2.4.7 y 2.4.11: El Anexo 2.4.1 de la Secretaría de Economía establece las reglas de excepción (cartas de no comercialización, muestras, etc.).
- Fracción Arancelaria: La exención depende crucialmente de la fracción arancelaria; un producto puede necesitar certificación y otro no, incluso si parecen similares.
- Certificación de Origen: Algunos productos pueden no necesitar certificación NOM de seguridad, pero sí una «certificación de origen» para preferencial arancelaria.
